Historia

La fascinante historia de Gozo está estrechamente unida a la de su isla hermana, Malta. Gozo comparte el colorido legado de los muchos pueblos que han invadido, comerciado y se han asentado en las Islas Maltesas en los últimos siete mil años.

Las islas han estado habitadas desde el año 5000 a.C., y los asentamientos más antiguos están en Gozo. Los primeros pobladores vinieron de Sicilia, a unos 88 kilómetros al norte, de modo que llegaron antes a Gozo que a Malta. En el 3600 a.C., el pueblo de Gozo ya construía sofisticadas estructuras de piedra, incluyendo los Templos de Ġgantija, una de las construcciones de piedra más antiguas del mundo. Estos restos, que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, aún pueden verse en ix-Xagħra.

El registro histórico comienza con los fenicios, los celebres comerciantes del Mediterráneo originarios de lo que hoy es el Líbano. Estos introdujeron la tintura de telas y el comercio marítimo en Malta. Sus parientes cercanos, los cartagineses, los derrotaron y, tras un breve periodo de influencia griega y las tres Guerras Púnicas, Gozo y Malta pasaron a formar parte del Imperio Romano. Los romanos introdujeron el Código de Derecho y utilizaron las Islas Maltesas como puesto comercial para las exportaciones de miel y aceite de oliva. A causa de ello, se conservan muchas villas con espléndidos suelos de mosaicos y un laberinto de catacumbas del período tardío romano.

El Cristianismo llegó a Malta en el año 60 d.C. de la mano de San Pablo, y arraigó bajo el dominio de los bizantinos, el Imperio Romano de Oriente. A finales del siglo IX d.C., los árabes, tras tomar Sicilia, se hicieron con el control de las Islas Maltesas e introdujeron el molino de agua y la planta del algodón, que supusieron el sostén de la economía de las islas durante los siglos siguientes. La influencia de los árabes en nuestro lenguaje actual se refleja en nombres como Malta y Għawdex (“Gozo” en maltés), así como en el nombre del pueblo más antiguo y en algunos apellidos de los habitantes de las islas.

Los normandos volvieron a establecer el Cristianismo en Malta y Gozo en el año 1090. Siguió un periodo en el que las islas Maltesas se encontraron repartidas entre las aristocracias de Alemania, Francia y España. Las islas estuvieron bajo control de los suabos (1194), los angevinos (1268), los aragoneses (1283) y, finalmente, los castellanos (1410). Malta y Gozo eran arrendadas con frecuencia bajo el sistema feudal que se practicaba en Europa. Hay pocos registros sobre este periodo feudal, pero en Gozo, los angevinos tuvieron un cementerio en el actual ir-Rabat , donde, probablemente, se enterraba a los nobles franceses y a los fallecidos en las cruzadas. Varias lápidas y artefactos de ese periodo se salvaron de la destrucción y aún pueden visitarse en el Museo de Arqueología de ir-Rabat (Victoria).

El periodo crucial de los Caballeros Hospitalarios de la Orden Militar de San Juan (conocidos ahora comúnmente como los Caballeros de la Orden de Malta dio comienzo en 1530, después de que perdieran su base en Rodas frente a los turcos otomanos. Los Caballeros gobernaron en Malta hasta la llegada de Napoleón en 1798. En un principio, los nuevos gobernantes aún deseaban reconquistar Rodas, por lo que no mejoraron adecuadamente las defensas de las islas, dejándolas abiertas a los feroces ataques de los corsarios turcos. Gozo, en particular, sufrió terriblemente.

En 1551, una gran fuerza naval turca trató de invadir Malta. El ataque fue rechazado y, en lugar de marcharse con las manos vacías, los turcos atacaron la isla de Gozo, que estaba menos protegida, y sitiaron la Ciudadela en el centro de la capital. La Ciudadela resistió asalto tras asalto, a pesar de que sus paredes medievales comenzaban a desmoronarse bajo un constante fuego de cañón. Finalmente, sin esperanza de que Malta acudiera en su ayuda, los defensores de la ciudad (de unos 5000 habitantes por aquel entonces) suplicaron una capitulación honorable. Sin embargo, los trágicos términos de rendición distaban mucho de ser honorables: exceptuando a 40 de las personas mayores y enfermas, la población de Gozo al completo fue encadenada y obligada a la esclavitud.

El asalto turco culminó en el Gran Asedio de Malta del año 1565. Los Caballeros de San Juan y los malteses, sorprendentemente, obtuvieron la victoria, lo que redujo el interés otomano en los ataques a las Islas Maltesas y llevó a la Orden de San Juan a establecerse permanentemente en Malta. Como resultado, se construyó una nueva capital fortificada, La Valeta, y, finalmente, el refuerzo de las fortificaciones de Gozo.
Los siguientes 230 años fueron una época de relativa prosperidad. La población aumentó, los pueblos se convirtieron en ciudades, se crearon y se reformaron asentamientos en las zonas costeras y la arquitectura Barroca se extendió por las islas. Fue en este periodo cuando se crearon muchos de los iconos malteses de hoy en día, desde iglesias hasta enormes fortificaciones.

El gobierno de los Caballeros llegó a su abrupto final en junio de 1798, cuando Napoleón conquistó las Islas Maltesas con una facilidad inesperada. El Gran Maestre capituló después de una resistencia escasa, esporádica y confusa. Napoleón hizo su gran entrada en La Valeta y al cabo de una semana el Gran Maestre Von Hompesch, junto con algunos caballeros, abandonó la isla sin ceremonias. Malta pasó a formar parte de la República Francesa y de sus novedosos ideales revolucionarios. Durante su corta estancia en Malta, Napoleón abolió la nobleza, corrigió las leyes civiles e introdujo la educación para todas las clases sociales. También inició el sistema judicial de juicios con jurado, algo impensable en los tribunales reales que aún existían en la mayor parte de Europa.

Los franceses, con una desesperada necesidad de oro para financiar a su ejército, comenzaron a saquear palacios, posadas y otros edificios en busca de cualquier objeto de valor, algo que no les granjeó la amistad de la población local. El gobernador francés, que, convenientemente, había olvidado sus promesas pasadas, volcó su atención en las iglesias. El sentimiento de rechazo crecía entre la población, altamente religiosa, y el pillaje de sus iglesias fue la gota que colmó el vaso. Apenas tres meses después de su llegada a las islas, los franceses tenían ya serios problemas.

Gozo fue la primera en derrocar a los invasores franceses. Bajo el liderazgo del Arcipreste Saverio Cassar, se sublevaron y rodearon a los franceses en la Ciudadela y el Fuerte Chambrai (sobre el puerto Mġarr). Un pequeño número de tropas británicas llegó a Gozo poco después, y los franceses les presentaron su rendición en octubre de 1798. En Malta, la guarnición francesa se encerró en La Valeta durante dos años, pero finalmente cayeron también ante los malteses, que contaban con apoyo británico.

En el Tratado de París (1814), Malta fue nombrada posesión británica. Cuando el vapor sustituyó a la navegación tradicional, Malta se convirtió en un importante punto comercial de carbón, especialmente tras la apertura del Canal de Suez en 1869. El continuo problema del suministro de agua también recibió atención urgente. Se construyó en Gozo un sistema de acueductos para facilitar el transporte de agua fresca a ir-Rabat (Victoria). Parte de este acueducto aún se mantiene en pie hoy en día, extendiéndose desde la parte oeste de la isla hasta la capital. Otra construcción británica que sigue operativa es el Faro Ta’ Ġurdan, que se eleva orgullosamente en una colina sobre la localidad de l-Għasri.

Fue durante el periodo británico cuando Gozo se convirtió en una diócesis independiente de Malta. Los habitantes de Gozo llevaban pidiendo al Papa desde 1798 que los nombrara una diócesis independiente, hasta que, finalmente, el 9 de junio de 1855, tres representantes de Gozo trataron la cuestión en una reunión privada con el Papa Pío IX. El Pontífice se compadeció de ellos y prometió brindarles su apoyo. Sin embargo, no fue hasta el 16 de septiembre de 1864 cuando el Papa Pío IX, por medio de la bula papal Singulari amore (Con extraordinario amor), permitió que las islas de Gozo y Comino se separasen de la diócesis de Malta. El 22 de septiembre de 1864, el Obispo Buttigieg fue elegido primer obispo de Gozo y, el 23 de octubre, hizo su solemne entrada en la Iglesia Catedral de Santa Marija en la Ciudadela de Gozo.

La importancia militar de Malta y sus islas se demostró claramente durante la Guerra de Crimea (1854-56) y la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando Malta se convirtió en una base de retaguardia para la salida de tropas y un punto de recepción de caídos. Pero fue durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) cuando Malta estuvo en la vanguardia de las operaciones y jugó un papel estratégico crucial. Gozo acabó con varios objetivos de importancia militar y tuvo un rendimiento general mucho mejor que la isla principal, que se vio continuamente asediada por las tropas aéreas del Eje y se vio prácticamente superada por el hambre y la privación. La isla se salvó gracias al Convoy de Santa Marija, que llegó justo a tiempo el 15 de agosto de 1942. Algunos meses antes, el 15 de abril, el Rey Jorge VI había galardonado con la Medalla George Cross por gallardía al pueblo completo de la Isla Fortaleza de Malta.

Tras la destrucción de la guerra, las Islas Maltesas comenzaron a reconstruirse. Varios partidos políticos emergieron y clamaron la independencia. Mientras tanto, el Imperio Británico se estaba transformando en una Mancomunidad de Naciones y Malta estaba perdiendo su importancia como punto estratégico militar. Malta solicitó oficialmente la independencia al Gobierno Británico en 1962 y, tras duras negociaciones, le fue concedido el 21 de septiembre de 1964.

Malta no volvió a mirar atrás. Se convirtió en una República en 1974 y el 31 de marzo de 1979, los últimos miembros del ejército británico zarparon del Gran Puerto en lo que hoy se conoce como el Día de la Libertad. Finalmente, a partir de un referéndum popular, el día 1 de mayo de 2004, Malta pasó a formar parte de la Unión Europea.