La Cueva de Xerri

Escondida detrás de una casa aparentemente normal, en la calle que lleva su nombre en la población de ix-Xagħra, es una pequeña caverna poblada de estalactitas y estalagmitas. La cueva fue descubierta en 1924 por el abuelo del dueño actual de la casa cuando estaba excavando un pozo. Está iluminada con luz eléctrica, para que así los visitantes vean las formaciones rocosas.

La entrada se realiza mediante una escalera en espiral de 10 metros, construida en el antiguo pozo (por lo tanto, no es apta para personas con vértigo, problemas de movilidad o gran tamaño). En la cueva se realiza un pequeño tour circular de unos 30 metros, y pueden verse varias formaciones de gran belleza, causadas por la calcificación de raíces de árboles. El visitante podrá ver espeleotemas (estalactitas o estalagmitas) con forma de tortuga, buitre, jirafa o incluso un par de orejas de elefante. La cueva fue ampliada durante la 2ª Guerra Mundial, cuando la familia usó la cueva como refugio aéreo.