L-Għarb

L-Għarb es un pueblo particularmente interesante y atractivo, y uno de los más antiguos de Gozo. Las excavaciones arqueológicas muestran restos de asentamientos neolíticos y de la Edad de Bronce (no visibles hoy en día). Los fenicios fueron seguidos por los romanos y los bizantinos. El nombre L-Għarb, no obstante, es de origen árabe, lo que sugiere que entre los años 870 y 1090, durante la dominación árabe, se estableció una comunidad organizada.

Għarb es una aldea tradicional. Tiene un carácter marcadamente rural, y hasta hace muy poco estaba poblada casi exclusivamente por gente que trabajaba en los fértiles campos circundantes. La población retuvo el antiguo dialecto maltés, rico en palabras y pronunciaciones que el resto de los habitantes olvidaron hace mucho tiempo. Los habitantes de l-Għarb son reputados artesanos, y son conocidos por la manufactura de las “cuchillas de Għarb”, un tipo de cuchillo afilado tradicional conocido entre los locales como “Sikkina ta’ l-Għarb”. A día de hoy, siguen teniendo fama sus herreros, cerrajeros, tejedores, bordadores, carpinteros y artesanos del mimbre. Gharb también produce pescadores expertos, y sus pastores tienen el mejor queso de la isla.

Esto hace al pueblo un lugar ideal para la situación del l-Museo del Folkore de l-Għarb, que ocupa un casón histórico en el centro de la ciudad. Sus 28 habitaciones contienen objetos variados y diversos relacionados con las artes y comercios tradicionales, así como con la vida diaria de antaño. El edificio que aloja al museo hoy en día fue el hogar de Frenc Mercieca (1892-1967), también conocido como Frenc ta’ l-L-Għarb, un hombre santo y sabio del lugar que curó a varias personas con una mezcla de hierbas tradicionales y plegarias a Nuestra Señora. Dejó perplejos a los doctores de la época con sus éxitos, y su fama se extendió rápidamente a las Islas de Malta y más allá.

También está abierto a los visitantes el hogar de otra persona santa del lugar, Karmni Grima, la mujer que escuchó la voz de Nuestra Señora de Ta’ Pinu, y comenzó las devociones que han convertido a Malta en su santuario principal. Ta’ Pinu, que hoy en día es una iglesia grande e importante, está en las afueras de Gharb, y vale la pena visitarla. También es interesante la colina enfrente de ella, que tiene un camino escarpado hacia la cima, adornada con estatuas de mármol de la cruz.

Cerca de Gharb se encuentra la Aldea Artesanal de Ta’ Dbiegi, donde se fabrican y venden diversos productos artesanales. Los visitantes pueden ver cómo los artesanos hacen vidrio soplado, encaje de Gozo, alfarería y filigranas, y, por supuesto, comprar los resultados.

Históricamente, Gharb siempre ha desempeñado un papel clave en la defensa de Malta. Sus puestos de vigilancia costeros fueron, por ejemplo, los primeros en dar la señarl de la llegada desde Sicilia de los refuerzos para los asediados malteses bajo los Caballeros de la Orden durante el Gran Sitio de Malta en 1565. Durante esa época bajo la constante amenaza de los turcos otomanos y los merodeadores bereberes, los puestos de vigilancia de L-Għarb tuvieron una importancia crucial, ya que enviaban señales de humo a Malta para prevenir del peligro que se acercaba.

L-Għarb fue el segundo pueblo de Gozo con iglesia parroquial, establecida en 1679. La antigua iglesia, conocida hoy en día como “Taż-Żejt”, fue la iglesia parroquial durante cincuenta años. Su nombre, Zejt, significa “aceite”, y proviene de una leyenda que cuenta que una anciana descubrió aceite rezumando de un lado de la iglesia, y que al untársela por el cuerpo, este fluido la curó de sus dolencias.

La impresionante Iglesia Parroquial y la Basílica Colegiata que dominan la plaza mayor en el corazón de la aldea, fue construida en 1699 y consagrada en 1729. Está dedicada a la Visita de Nuestra Señora a su prima Elisabeth, también conocida como la Fiesta de la Visitación. El día de fiesta es el 31 de mayo, y la festa se celebra el primer fin de semana de julio.

Tras un corto y agradable paseo desde el pueblo hacia los acantilados costeros puede verse la capilla de San Demetrio. La leyenda cuenta que los piratas turcos raptaron una vez al hijo de una dama local llamada Sgugina. Después de que la pobre madre llorara su dolor enfrente de la pintura en el altar de San Demetrio, la historia dice que el Santo emergió del cuadro montado en su caballo, cargando contra los turcos y devolviendo al hijo de Żgugina sano y salvo a su madre.
El área alrededor de Gharb y de la Capilla de San Demetrio es maravillosa para pasear y disfrutar del bucólico paisaje. Siguiendo la carretera, Wied il-Mielaħ (valle) se sigue un meandro por los fértiles campos de Gozo antes de llegar al mar y a una ventana natural de roca mucho menos visitada que la icónica Ventana Azur en Dwejra.

También puedes simplemente sentarte en la pintoresca plaza mayor de Gharb para admirar las vistas de la iglesia y de los balcones esculpidos en piedra que adornan los edificios más antiguos del pueblo, para ver la vida pasar.